Por qué el inventario nunca cuadra
La diferencia entre el sistema y la estantería casi nunca es robo: son seis causas concretas, corregibles, y ninguna da un mensaje de error.
Casi nunca es robo
Cuando el conteo físico no coincide con el sistema, la primera sospecha suele ser que falta mercancía. A veces es verdad. Pero en la mayoría de los casos que hemos visto, la mercancía está: lo que falla es el registro.
Y el registro falla por causas concretas y repetidas, no por mala suerte. Lo que sigue son las seis que aparecen una y otra vez.
Las seis causas
- La mercancía entró antes que el papel. Llegó el camión, se descargó y se puso en la estantería. La factura del proveedor se registró tres días después. Entre medias, el sistema dice una cosa y el almacén otra — y las ventas de esos días salen de un stock que el sistema no sabe que existe.
- Se vendió sin descontar. Una venta que no genera movimiento de inventario. Pasa con las facturas hechas por fuera del sistema y con los módulos que no están conectados entre sí.
- La unidad de medida cambió por el camino. Se compra por cajas y se vende por unidades. Si la conversión no está bien puesta, el error se multiplica literalmente: una caja de 24 descontada como una unidad deja 23 fantasma.
- Las devoluciones no vuelven. El cliente devuelve, se le hace la nota de crédito, y la mercancía se queda en un rincón sin volver a entrar en el sistema.
- Las mermas no se registran. Lo que se rompe, lo que caduca, lo que se usa internamente. Si no se da de baja, el sistema lo sigue contando durante meses.
- Los traslados quedan a medias. Salió de un almacén y no llegó a registrarse la entrada en el otro. Está en la empresa, pero no está en ningún sitio para el sistema.
Y luego está el costo, que es el problema de verdad
Descuadrar en cantidades es molesto. Descuadrar en costo es lo que se lleva el margen por delante, y es mucho menos visible.
Si el costo de un artículo está mal, cada venta de ese artículo reporta un margen equivocado. No hay error, no hay aviso: el informe de rentabilidad dice algo que no es. Se decide sobre él —qué promocionar, qué descatalogar, a quién comprarle— y se decide mal. Lo desarrollamos en costo promedio o PEPS.
Un ajuste de inventario corrige la CANTIDAD, no el costo. Si entras 10 unidades que faltaban, entran al costo que el sistema ya tenía. Cuando el costo es el que está mal, ajustar cantidades no lo arregla y además lo tapa.
Cómo se arregla, en orden
El error habitual es empezar por el conteo. Contar un almacén cuyos procesos siguen rotos da un número exacto que vuelve a estar mal en dos semanas. El orden que funciona es:
- Primero, cerrar las entradas y salidas sin registro. Que no se pueda sacar mercancía sin un documento y que la recepción se registre al recibir, no al facturar.
- Segundo, arreglar las conversiones de unidad. Es un rato de trabajo y elimina una clase entera de errores.
- Tercero, contar. Ahora sí, y con el conteo se ajusta.
- Cuarto, conteos cíclicos. No un inventario general al año, que además obliga a parar. Unos pocos artículos cada semana, empezando por los de más rotación y más valor.
Lo que no funciona es lo contrario: contar primero y prometer que a partir de ahora se registrará todo. Eso ya se prometió el año pasado.