Multi-moneda no es un campo: es todo el recorrido
Tener un desplegable de monedas no es ser multi-moneda. La prueba está en el cobro, en el cierre y en el informe de hace seis meses.
El campo es lo fácil
Añadir un desplegable de moneda a una factura es media hora de trabajo. Por eso casi todos los sistemas dicen ser multi-moneda.
Lo difícil es todo lo demás: que ese dato sobreviva al cobro, al cierre, al informe y al paso del tiempo sin contradecirse.
Las cuatro pruebas
- Factura en una moneda, cobra en otra. ¿El sistema calcula la diferencia cambiaria y la manda a su cuenta, o te deja un saldo descuadrado que alguien ajusta a mano?
- Abre un documento de hace seis meses. ¿Muestra la cifra que se facturó entonces, o la convierte a la tasa de hoy? Si la convierte, está reescribiendo el pasado.
- Mira el inventario. ¿Mantiene el costo al que entró la mercancía, o lo revaloriza? Revalorizarlo convierte el margen en ruido.
- Pide un balance en la otra moneda. ¿Sale, y se puede explicar de dónde sale cada conversión?
Un sistema que falla en la segunda es el más peligroso, porque no da ningún error: simplemente los informes históricos cambian de cifra según el día en que los mires, y nadie sabe cuál era el bueno.
Dónde importa más de lo que parece
Mucha gente cree que esto solo aplica si facturas en el extranjero. No es así:
- Si compras importado y vendes en local, tu costo es multi-moneda aunque tus facturas no lo sean.
- Si tienes una cuenta bancaria en divisa, su saldo cambia de valor cada día.
- Si pagas a un proveedor extranjero a plazo, la deuda cambia de valor mientras no la pagues.
El mecanismo completo está en diferencia cambiaria, y el caso más exigente en facturar en Venezuela.