Por qué fracasan las implantaciones de ERP (y casi nunca es el software)
Las seis causas reales de un ERP abandonado. Ninguna aparece en una comparativa de funcionalidades, y todas se pueden prevenir.
Casi nunca falta una función
Cuando una empresa abandona su ERP, la explicación que se da suele ser «no servía». Pero al preguntar en detalle, casi nunca falta una función: falta que alguien lo usara bien.
Veinte años viendo esto de cerca dan un patrón bastante claro, y son seis causas.
Las seis causas
- El proyecto duró más que la paciencia. Dieciocho meses de implantación es tiempo suficiente para que cambie el negocio, el equipo y el patrocinador. Lo que se entrega al final ya no es lo que se pidió.
- Nadie enseñó para qué servía cada pantalla. Se dio formación de cómo pulsar botones, no de qué decisión soporta cada dato. El resultado: campos rellenados por salir del paso.
- Se migraron los datos sucios. Clientes duplicados, artículos con costo cero, saldos que no cuadraban. El sistema nuevo hereda el problema y se lleva la culpa.
- Se replicó el proceso viejo. Se configuró el ERP para hacer exactamente lo que se hacía antes, incluidos los apaños. Entonces no aporta nada, solo añade pasos.
- Nadie era dueño. El proyecto era de Sistemas, y Sistemas no puede decidir cómo se aprueba una compra.
- El proveedor desapareció al terminar. Los problemas de verdad aparecen a los tres meses, cuando llega el primer cierre y el primer caso raro.
La causa que más se subestima es la segunda. Una pantalla que el usuario no entiende se rellena mal desde el primer día, y a partir de ahí todos los informes que la usan están mal — sin que nada falle.
Lo que sí funciona
- Empezar por un módulo, no por todo. El que más duela. Funcionando en semanas, no en trimestres.
- Limpiar los datos antes, no durante. Es trabajo aburrido y es el que decide si el sistema nuevo nace fiable.
- Revisar el proceso antes de configurarlo. Si hoy se aprueba por WhatsApp, automatizar eso es automatizar el desorden.
- Un dueño del negocio, no de Sistemas. Alguien que pueda decidir cómo se hacen las cosas.
- Ayuda dentro de la pantalla. Que quien duda encuentre la respuesta donde está el campo, no en un manual que nadie abre.
Si estás en la fase de elegir, conviene leer las preguntas incómodas que conviene hacer antes de firmar.