Sale de tu contabilidad, no de una captura aparte
Lee los asientos que ya posteaste. Nada que alimentar, nada que se quede viejo la semana siguiente.
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Ocho pantallas que leen tu contabilidad y contestan lo que un gerente pregunta: si alcanza el efectivo, si la deuda aprieta, si el inventario se está comiendo la caja y si el año creó valor o solo movimiento. Sin capturar nada aparte.
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Sin Dashboard de Gestión
Un estado financiero dice qué pasó. No dice si es bueno, si va peor que el año pasado ni qué mover. Esa lectura la hace un contador externo dos veces al año, y para entonces las decisiones ya se tomaron. Mientras tanto, los números que deciden —cuánto tarda en volver el dinero, cuánto cuesta el capital que usas— no están en ninguna pantalla.
Lo que resuelve
Lee los asientos que ya posteaste. Nada que alimentar, nada que se quede viejo la semana siguiente.
Liquidez, endeudamiento, cobertura, rotaciones, ROA, ROE, ciclo de efectivo. Los veinticinco que se arman a mano en una hoja, al abrir la pantalla.
Los días que el dinero pasa fuera de la caja, traducidos a lo que tienes inmovilizado para sostener la operación. Y lo que libera cada día menos.
Una empresa puede cerrar con utilidad y aun así destruir valor: la utilidad descuenta los intereses de la deuda, pero no lo que cuesta el patrimonio. Esta es la pantalla que lo dice.
Cinco ejercicios en cada gráfico, y el comparable del ramo que tú cargues, con su fuente a la vista para que decidas si te lo crees.
Qué está pasando con esos números y por qué importa, escrito en frases que se pueden llevar a una reunión. Ante las mismas cifras dice siempre lo mismo.
Cómo funciona
Una vez. Hay un comando que propone la clasificación y te enseña qué haría antes de tocar nada.
Año, trimestre o mes. Cada pantalla filtra como le corresponde: el balance a una fecha, los resultados por período.
Recoge lo que encontraron las otras siete y lo ordena por gravedad. Si algo hay que mirar, está ahí.
En el detalle
Un cero es un número y se lee como «no tengo inventario». Si falta clasificar una cuenta, el indicador lo dice y te señala cuál.
En septiembre, un año al que le faltan tres meses parecería una caída del 20 %. La resta sería correcta y la conclusión falsa, así que esa comparación no se hace y se explica por qué.
Lo que está en borrador o solo aprobado no entra. Si un número te sorprende, lo primero que hay que mirar es si el asiento llegó a postearse.
Un tablero que presenta indicadores sobre un balance descuadrado es un tablero que miente con confianza. Ese aviso va arriba de todo.
La contabilidad no sabe qué rendimiento exigen tus socios. Con un 8 % el año creó valor y con un 14 % lo destruyó, así que no se supone: se configura, y mientras falte la pantalla lo dice en vez de inventarlo.
Funciona con reglas fijas, sin coste por consulta y diciendo siempre lo mismo ante las mismas cifras. Si tu empresa contrata una IA, la usa solo para redactarlo mejor — nunca para calcular.
Para quién es
Y nadie la lee hasta el cierre del año.
Y no sabes si es la cobranza, el inventario o el margen.
A un socio, a un banco o a una junta, con números y no con impresiones.
Dudas habituales
No. Todo sale de los asientos contables que ya posteas. Lo único que se configura una vez es la clasificación del plan de cuentas, y hay un comando que la propone.
Sí, o el ERP: los tableros leen el libro diario posteado. Sin contabilidad no hay nada que leer.
Si contrataste el ERP por un año, sí, y se renueva con él. Las suscripciones mensuales no lo incluyen; se puede añadir aparte.
Contra tus propios ejercicios anteriores siempre, y contra el comparable del sector que tú cargues. Ese lo pones tú con su fuente: no se inventa un promedio del ramo.
Es lo que queda después de pagar el capital que usas, incluido el de los socios. Una empresa puede cerrar con utilidad positiva y haber destruido valor: el estado de resultados descuenta los intereses de la deuda, pero no lo que cuesta el patrimonio.
Sí. Cada empresa ve sus propios números, sus propios parámetros y su propio comparable. Cambiar de empresa cambia el tablero entero.
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