Presupuesto contra gasto real
La referencia del proyecto y lo que se lleva gastado, en la misma pantalla. Cambiar el presupuesto no borra el gasto: cambia la vara con que se mide.
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Una obra, una implantación o un servicio: cronograma en Gantt, tablero de trabajo, equipo con su comisión, planos y contratos en disco privado, y alertas que avisan antes de que se pase la fecha.
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Sin ConstructFlow
El gasto se compromete rápido y se registra tarde, se trate de una obra o de un proyecto de servicios. Cuando el avance vive en una hoja, los costos en otra y las facturas en contabilidad, la desviación se descubre cuando ya no se puede corregir, y cada proyecto empieza sin lo aprendido en el anterior.
Lo que resuelve
La referencia del proyecto y lo que se lleva gastado, en la misma pantalla. Cambiar el presupuesto no borra el gasto: cambia la vara con que se mide.
Las tareas avanzan por columnas que define la empresa, no por unas fijas. Cada obra se organiza como de verdad se trabaja.
El enlace no es público: hay que tener sesión. Un plano de obra y un contrato no deberían circular por un enlace que reenvía cualquiera.
La comisión se define por persona y por obra, porque casi nunca es la misma en todas. Queda escrita donde se consulta.
Las mismas tareas del tablero, puestas en el tiempo con su avance y sus hitos. No es un plan aparte: un cronograma en otro sitio se desactualiza a la semana, porque nadie actualiza dos cosas.
Avisan de la tarea que vence, de la entrega que se acerca con trabajo pendiente y del presupuesto que llega a su límite. Se encienden una a una: llegan cuando aún se puede hacer algo, no cuando ya pasó.
Cómo funciona
Con su ubicación, su presupuesto y sus fechas.
Quién trabaja en ella y con qué comisión.
Tareas, archivos y pagos, con el gasto contra el presupuesto a la vista.
En el detalle
Cambia la referencia contra la que se compara. Es lo correcto, y conviene saberlo antes de ajustar una obra a mitad de camino.
Un flujo de obra no es el de una consultora. Columnas fijas obligan a forzar el trabajo real para que quepa.
Se guardan en disco privado y se sirven con sesión. Es la diferencia entre compartir un plano y publicarlo.
Apagarla no rompe nada: el módulo sigue funcionando y deja de generar asiento. Sirve para arrancar sin contabilidad y conectarla después.
El mismo módulo organiza una construcción o un proyecto de consultoría: cambia el vocabulario, no la estructura.
Una comisión global obligaría a llevar aparte las excepciones, que en la práctica son casi todas.
Para quién es
Obras con presupuesto, frentes y subcontratistas.
Y cada uno tiene su equipo y su margen.
Y armar cada informe cuesta una mañana.
Dudas habituales
Es un gestor de proyectos, y la obra es uno de sus casos. El vocabulario se configura —puede decir «obras» o «proyectos»— y la estructura es la misma para una implantación, una consultoría o un servicio.
En disco privado, accesibles solo con sesión iniciada. No se generan enlaces públicos.
Sí, y sale del mismo tablero: cada tarea con su inicio, su fin, su avance y sus hitos. No es un plan aparte que haya que mantener al día — un cronograma en otro sitio se desactualiza a la semana, porque nadie actualiza dos cosas. Las columnas del tablero las define tu empresa, así que las etapas son las tuyas.
Sí, con el gasto real contra la referencia del proyecto. Cambiar el presupuesto no toca el gasto registrado.
Por persona y por proyecto, porque casi nunca son iguales en todas las obras.
Sí, con cuatro alertas: tarea vencida, tarea por vencer, entrega del proyecto cerca con trabajo pendiente, y presupuesto llegando a su límite. ⚠️ Llegan APAGADAS y las enciendes tú, una a una, con el correo de quien va a actuar: un sistema que avisa de todo desde el primer día entrena a ignorar el remitente.
Los movimientos generan asiento si lo activas, con el tipo de asiento que elijas; y se puede dejar apagado sin perder funcionalidad.
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